La sedestación infantil

Tener una buena sedestación es básico para el correcto desarrollo psicomotor de los niños. En el caso de los niños con discapacidad, que no pueden mantener una buena postura al estar sentados por ellos mismos, es imprescindible escoger la silla adecuada para cada caso.

Una correcta sedestación le aporta numerosos beneficios:

  • Le acerca al mundo, le permite ser más consciente de su entorno y favorece la interacción con sus iguales y con el entorno.
  • Ayuda a la correcta formación de la cadera y la pelvis, y nos ayuda a prevenir las temidas subluxaciones de cadera.
  • Una buena alineación en sedetación puede favorecer el control cefálico (sostén de la cabeza) y facilitar las actividades de manipulación.

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Una mala postura al estar sentado produce:

  • No poder desarrollar ajustes posturales anticipatorios.
  • Problemas para controlar el equilibrio.
  • Favorece las deformaciones de cadera y columna.
  • Aumenta el gasto energético.
  • Dificulta la atención.
  • Dificulta el alcance y la manipulación.

La posición correcta que debemos conseguir al estar sentado es:

  • Cabeza y tronco simétricos.
  • Cadera, rodilla y tobillos a 90º.
  • Carga en la zona de los glúteos (sobre los isquiones).
  • La longitud del asiento (del borde al respaldo) debe cubrir desde la cadera hasta un poco antes de las rodillas. Los asientos demasiado largos provocarán que el niño se vaya deslizando y quede en una postura incorrecta. Los asientos demasiado cortos no dan la suficiente estabilidad al niño, y eso provoca que  tengan que estar constantemente reajustando su postura.
  • El asiento debe ser antideslizante, para evitar que el niño resbale.
  • Los pies deben quedar siempre apoyados, en caso de no llegar al suelo podemos usar un reposapiés.
  • El respaldo debe estar recto y ser lo suficientemente alto como para llegar al menos a la altura de las clavículas.
  • En caso de niños con dificultad para controlar la cabeza y que necesiten colocar un reposacabezas en su silla, éste debe de estar adaptado a cada niño y a su problema.
  • Controlar que la pelvis no quede oblicua, ya que favorece el riesgo de deformidades en la columna, por ejemplo la escoliosis.
  • En niños con tendencia a la aducción de piernas (patrón de “tijeras”) colocar taco abductor o algún dispositivo que ayude controlar esa tendencia y evitar el  riesgo de subluxación de cadera.

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